domingo, 17 de noviembre de 2013

La Resistencia al Cambio TIC: Lo actitudinal como causa

La resistencia al cambio en relación a incorporar las TIC al proceso de enseñanza-aprendizaje tiene su origen en nuestras propias “actitudes” acerca de estas herramientas y sus utilidades educativas. 

Ciertamente, la mayoría de profesores no son nativos digitales como sus alumnos, sin embargo, aún estos a pesar de convivir cotidianamente con las más variadas plataformas y tecnologías  evidencian resistencia a utilizarlas en su  aprendizaje formal. Creo entonces que el problema es de actitud principalmente.

Pero volvamos a nuestra propia resistencia al cambio. Si asumimos la premisa de que esta es de carácter actitudinal, tendríamos que revisarnos objetivamente a fin de encontrar las causas que nos produce ese rechazo hacia lo tecnológico. Lo primero a revisar sería lo cognitivo. ¿Qué  tanto sabemos o creemos saber de las TIC y sus potencialidades para la enseñanza y el aprendizaje?. La acción inmediata a esta pregunta es comenzar a recopilar información exhaustiva acerca de cuáles son las principales herramientas y plataformas existentes, cuáles son sus utilidades educativas y cómo podemos desarrollar mediante su uso propuestas de Entornos Virtuales de Aprendizaje idóneos.

Esta primera reflexión deja la  puerta abierta para una segunda; cual es hacernos conscientes de  todas las posibilidades para enseñar que estamos desperdiciando en el logro de nuestra misión como profesores, privando injustamente a nuestros estudiantes de contenidos, estrategias y actividades de alto valor para el aprendizaje significativo y permanente.

Una vez superadas las interrogantes anteriores, de seguro nuestro componente actitudinal “afectivo” se verá impactado positivamente. Nuevas imágenes en torno a las TIC emergerán y se posicionarán  en nuestra mente: amigables, gratuitas, flexibles, poderosas y ubicuas serán algunos de los  adjetivos que ayudarán a perfilar una nueva actitud ante las Tecnologías de la Información y la Comunicación.
  
Finalmente, superado adecuadamente todo el proceso de reflexión anterior nuestro componente actitudinal de “Comportamiento” tendría que cambiar significativamente. Nuevas conductas y prácticas comenzarán a surgir. Indagar, alfabetizarse de manera formal y/o informal, compartir con otros, etc. Pero sobre todo pienso que comenzar a “experimentar” debe ser la conducta más predecible. Si esto no sucede, entonces la recomendación que se me ocurre es que debemos empezar a reflexionar de nuevo, pero comenzando ahora con las siguientes preguntas:

¿Que tipo de profesor quiero ser en el futuro? 

¿Que me impide realmente en la actualidad incorporar la tecnologia en mis  estrategias y actividades de enseñanza?